Cristiano Ronaldo, su depresión y sus estadísticas de delantero de clase media

Que el Real Madrid tiene un problema de puntería es evidente. Los delanteros merengues no mojan. Les cuesta hacer gol. Un panorama poco habitual en el que destaca, por encima de todas, una sequía: la de Cristiano Ronaldo.

El ariete portugués ha abandonado sus cifras de delantero estrella para sumar estadísticas de delantero de clase media-baja. Forma parte de una depresión que empieza a comerse al jugador más importante del Real Madrid y que amenazan con lastrar a todo su equipo.

Porque el Real Madrid se ha acostumbrado a vivir sin Cristiano Ronaldo pero lo ha hecho, en muchos casos, sin brillo y en la mayoría, sin éxito. Echen cuentas. En los últimos seis partidos del equipo blanco, el delantero no ha logrado más que un gol. Fue al Levante el día que David Navarro le partió la ceja. Apenas jugó 45 minutos y mojó. En total, tres victorias, dos empates y una derrota.

Sin embargo, aquel partido en el Ciutat de Valencia se convirtió en una excepción. Lo normal es que Cristiano ya no marque. Y eso sí que es noticia.

El portugués hace tiempo que ha dejado de ser la referencia blanca en ataque. Ni marca, ni permite que otros marquen e incluso se pierde en jugadas que no crean peligro. Pólvora algo más que mojada.

Súmenle que, además, su porcentaje de acierto esta lejos, muy lejos de ser el que era. El delantero ha conseguido 12 goles en Liga gracias a 92 remates. Esto es, un porcentaje de acierto del 13%. Messi (19 goles tras 68 remates) suma un acierto del 28% y Falcao (11 goles, 43 remates), 25%.

No son los únicos arietes ‘top’ de nuestra Liga que ya son mejores en este apartado que el portugués. De hecho, Cristiano es jugador con peor puntería de los 10 máximos goleadores del campeonato sólo superado por Iago Aspas (Celta) con un 12% de acierto.

Dicho de otro modo, hombres como Aduriz, Hemed, Higuaín, Negredo, Óscar o Rubén Castro tienen mejor puntería que él. Y eso que Cristiano es el hombre que más tira a puerta de toda la liga. Nadie supera esos 92 ‘chuts’ en las primeras 13 jornadas (siete tiros por partido).

Siendo estas cifras preocupantes, más todavía es lo que dice su juego. No desborda. No regatea. Ya no participa tanto y cuando lo hace o elige la situación menos favorable o no genera peligro pese a que la oportunidad pueda ser propicia.

El duelo del Betis sigue siendo paradoja de ambas situaciones con dos ejemplos claros. Una falta que ni cogió altura en el 48′ (se estrelló en las rodillas de la barrera) y un tiro imposible que acabó en las nubes cuando el partido ya moría en el minuto 88.

Para colmo, a Cristiano se le nota triste. Ya no es el mismo de otras veces, aquel jugador rabioso por fallar. No. Ahora se conforma, mira al suelo y suspira. Está perdido. El caso de su renovación le afecta. También la falta de apoyo de la directiva.

Quizá lo suyo sea también cosa de contagio global. El equipo no funciona y él tampoco. Doble proceso que, por ahora, convierte a Cristiano en un delantero más. Y eso, hoy por hoy, es demasiada concesión para un Real Madrid que lo necesita más que nunca.

Fuente: Elconomista.es

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